Se lo vio llegar a Goya en el marco de una cobertura periodística puntual, desplegando su habitual rigor profesional, el trabajo de investigación minucioso y el compromiso con la verdad. Sin embargo, a partir de ese primer contacto, se gestó algo más profundo: una relación simbiótica entre el periodista y la ciudad. Una conexión que, con el paso del tiempo, se transformó en afecto, compromiso y pertenencia. Ignacio "Nacho" González Prieto no solo llevó información: se llevó a Goya en el corazón.