Por RAMON CAVALIERI Hay esquinas en Goya que ya no se entienden sin ellos. Pasamos apurados, envueltos en la rutina de los treinta o cuarenta años, miramos de reojo los frascos de miel, los paquetes de hierbas, y seguimos de largo. Sin embargo, detrás de ese mostrador improvisado en pleno centro, hay una historia de amor, sacrificio y una resiliencia invisible que merece ser contada. Desde hace quince años en su rincón céntrico actual —pero con toda una vida de oficio sobre la espalda—, este matrimonio viaja todos los días desde Lavalle para traernos bienestar en forma de infusiones. Hoy la vereda nos invita a mirar más allá de los paquetes sueltos; nos invita a descubrir a los verdaderos "psicólogos del asfalto" que curan con plantas, escuchan con el alma y sanan sus propias heridas en silencio.