La crisis del sector comercial se profundiza. a la desaparición de tradicionales negocios de indumentaria y perfumerías, y las liquidaciones de locales de la peatonal se suma el cierre de una sucursal de supermercado
El paisaje comercial de la ciudad de Corrientes en la zona céntrica comienza a mostrar una realidad cada vez más preocupante: persianas que bajan definitivamente, locales vacíos, carteles de liquidación y trabajadores que pierden sus fuentes de ingresos. Lo que hasta hace algunos meses podía interpretarse como situaciones aisladas empieza a configurar un escenario de retracción de la actividad comercial, con consecuencias directas sobre el empleo y la economía de cientos de familias.

El caso más reciente es el cierre definitivo de la sucursal de la cadena correntina de supermercados Supermax, ubicada en avenida Maipú 143. El establecimiento amaneció el lunes último con sus puertas cerradas, después de que sus trabajadores recibieran durante el domingo la comunicación de que habían sido despedidos.
La decisión empresarial generó indignación entre los empleados, quienes aseguran que cumplieron sus tareas hasta el último día sin conocer el destino que les esperaba. Según denunciaron, los telegramas recibidos consignan una fecha de desvinculación anterior a las últimas jornadas efectivamente trabajadas.
"Trabajamos dos días sin que nos paguen", expresaron los damnificados, quienes reclaman la intervención de la Subsecretaría de Trabajo de la Provincia y del Sindicato de Empleados de Comercio para garantizar el cumplimiento de sus derechos laborales.
La situación resulta todavía más preocupante porque, a comienzos de octubre, la misma firma había registrado inconvenientes con el pago de los salarios. Los haberes fueron abonados después del día 15, pese a que existía el compromiso de efectivizarlos el 10 de ese mes.
LA CAÍDA DE LAS VENTAS COMO ARGUMENTO
En los telegramas enviados al personal, la empresa atribuyó la decisión a una "grave e imprevisible disminución y caída desproporcionada de las ventas", circunstancia que, según sostiene, hace imposible continuar con la actividad comercial.
La notificación comunica el cierre definitivo de la sucursal a partir del 26 de octubre y dispone la desvinculación de los trabajadores invocando el artículo Nº 242 de la Ley de Contrato de Trabajo, referido al despido con justa causa.
Sin embargo, la fundamentación utilizada abre interrogantes sobre el encuadre legal de las desvinculaciones, dado que la disminución de las ventas no constituye automáticamente una justa causa atribuible al trabajador. La legislación laboral contempla supuestos específicos para las situaciones de falta o disminución de trabajo, sujetos a requisitos diferentes.
En este contexto, resulta indispensable que las autoridades laborales intervengan para verificar las condiciones de los despidos, las fechas efectivas de desvinculación, el pago de los días trabajados y las indemnizaciones que pudieran corresponder.
Más allá de las explicaciones empresariales, el resultado inmediato es que un grupo de empleados quedó sin trabajo de manera repentina, en un contexto económico que dificulta cada vez más la posibilidad de conseguir una nueva ocupación.
Las dificultades para sostener los establecimientos aparecen vinculadas, entre otros factores, al elevado costo de los alquileres. Según referencias de la Cámara Inmobiliaria de Corrientes, los valores mensuales de los locales comerciales pueden oscilar entre los dos y tres millones de pesos, dependiendo de sus características y ubicación.
A esas cifras deben sumarse salarios, cargas sociales, servicios, impuestos, reposición de mercadería y demás gastos operativos, en un escenario en el que los comerciantes advierten sobre las dificultades para sostener sus niveles de ventas.
Los empleados fueron notificados de sus despidos durante el fin de semana, después de haber trabajado hasta último momento. La caída de las ventas y los elevados costos de funcionamiento golpean al comercio local, mientras crece la incertidumbre laboral.