La Estación Experimental Agropecuaria de esta parte del país desarrolla un trabajo sostenido en agrometeorología aplicada orientado a generar datos que contribuyan a la toma de decisiones en los sistemas productivos de la región. Nivel del Río Paraná, hoy viernes en Goya, 4,28 metros en creciente


El seguimiento de las condiciones meteorológicas constituye una herramienta fundamental para comprender cómo el clima influye sobre las actividades agrícolas y ganaderas. Desde la EEA Corrientes se monitorean y analizan variables como precipitaciones, temperatura de aire y suelo, dirección e intensidad de vientos, humedad relativa, viento y radiación solar; a partir de información proveniente de estaciones agrometeorológicas convencionales y automáticas distribuidas en la región.
Los datos registrados permiten construir series históricas, caracterizar el comportamiento climático y analizar su variabilidad tanto a escala local como regional. "Esta información resulta de utilidad para interpretar las condiciones actuales y evaluar posibles escenarios que pueden afectar a los sistemas productivos", destaca la Ingeniera Agrónoma Carolina Fernández López.
Uno de los principales aportes de la agrometeorología es transformar los datos meteorológicos en información que pueda ser utilizada en el territorio. En este sentido, desde el INTA se elaboran informes y productos agroclimáticos que permiten interpretar las condiciones ambientales desde una perspectiva productiva.
Fernández López cuenta que "estos análisis incluyen el seguimiento de las condiciones hidrometeorológicas, tendencias climáticas y fenómenos de escala regional y global como el Niño y la Niña que pueden modificar los patrones de precipitaciones y temperaturas y, en consecuencia, generar impactos sobre la producción agropecuaria."
La información también contribuye a evaluar escenarios de excesos o déficits hídricos y a identificar situaciones que pueden representar riesgos para cultivos, pasturas y rodeos. De esta manera, el conocimiento del comportamiento climático se convierte en un insumo para planificar labores, ajustar manejos y anticipar posibles situaciones adversas.
El trabajo en agrometeorología también contempla el desarrollo y uso de herramientas de análisis y alerta temprana. Estas herramientas permiten integrar información meteorológica y productiva para mejorar la evaluación de riesgos agroclimáticos y favorecer una planificación más anticipada de las actividades.
A su vez, los datos generados desde la EEA Corrientes se incorporan a redes de observación y bases de información del INTA y del Servicio Meteorológico Nacional (SMN); contribuyendo al estudio de la variabilidad climática, los eventos extremos y los efectos del cambio climático sobre los sistemas productivos.
"En un contexto en el que las condiciones climáticas pueden presentar una marcada variabilidad, contar con información confiable y oportuna resulta cada vez más importante. La agrometeorología aporta conocimiento para comprender el clima, anticipar escenarios y tomar mejores decisiones en el territorio", insiste Fernández López.
Desde la Estación Experimental Agropecuaria Corrientes del INTA, el monitoreo y análisis del clima constituye una herramienta estratégica para acompañar a productores y técnicos y contribuir a sistemas agropecuarios más eficientes y preparados frente a la variabilidad climática.
diario Época