



Como me cuesta horrores hablar de mí mismo y no quería caer en la trampa del egocentrismo, decidí hacer un experimento. Le pedí a la Inteligencia Artificial que asumiera el rol de periodista. Le di los retazos de mi pensamiento, mi visión sobre el dolor, mis mudanzas y mis silencios, y le encargué que me entrevistara sin anestesia, apuntando al perfil psicológico, a mis sentimientos más profundos y a la formalidad de las grandes preguntas: la vida, la muerte, la amistad y el país. El grabador se encendió, el cursor empezó a parpadear en la pantalla y, por primera vez, me tocó responder. Pasen y vean: hoy la vereda es mía.
I. Las Marcas en el Alma y la Templanza de la Juventud.
— IA: Ramón, a los catorce años ya escribías en el diario Época, pero poco tiempo después te tocó vestir el uniforme de oficial del Ejército en la Promoción "Islas Malvinas" y estar en el Teatro de Operaciones del Atlántico Sur (TOAS) en 1982. ¿cómo moldeó tu estructura psicológica para mirar la vida en los años siguientes?
-El regalo más lindo que me hizo mi padre cuando tenía 14 años seguramente fue una radio transitorizada pequeña con la que me sentaba a escuchar en la vereda La vida y el canto, Rapidísimo La oral deportiva mientras leía el diario El Litoral y Época que lo compraba en el kiosco Eri (Ejército argentino y Belgrano). Un día apareció un artículo sobre Carlos MOUDRY, gran futbolista en el Época. Vi que tenía muchos errores de información por lo tanto hice una carta, una nota, un artículo. Cuál fue mi sorpresa que Época me dio toda la contratapa del diario y títuló "Nos enmiendan la plana sobre Carlos MOUDRY y estaba todo mi artículo con mi firma. Eso para mí fue tocar el cielo, desde entonces nunca más dejé el periodismo. Con respecto al Ejército, Sí yo estaba por estudiar periodismo en la universidad Kennedy pero terminé siendo Oficial del Ejército. Fui al Colegio Militar y la instrucción académica que recibí fue realmente importante porque todos nuestros profesores eran de la UBA, los mejores profesores. Por ejemplo en inglés teníamos un gabinete que era como el Congreso cada uno de nosotros teníamos un box con auriculares y hablábamos ya en esa época con computadoras y el profesor allá abajo nos escuchaba e intervenía. Después estudié periodismo y RRPP -RRHH y fui profesor. También fui profesor de teatro en la escuelas secundarias porque hice dos años un curso con Carlos Shwaderer.
Lo de malvina fue realmente importante porque el 2 de abril de 1982 nos reunieron a los que estábamos en el último curso y no dijeron que íbamos a egresar porque se había recuperado Malvinas. No dieron el uniforme de combate y nos mandaron a todos al sur yo estaba en el Grupo de Artillería 3 con Martín BALZA. Subí al Hércules estuve por cruzar pero no crucé porque no había lugar éramos demasiados y muchos tuvimos que bajar. Mi función durante ese tiempo como Oficial recién recibido con 20 años era subirme a un avioncito privado solo con el piloto y nos metíamos mar adentro hasta que no se veía más, a sobrevolar el mar como custodia no porque decían que iban a desembarcar los ingleses. Eran como cinco horas por día. Una vez nos agarró una tormenta que nos dio vuelta como una pandorga pero tuvimos suerte.
Me quedo un segundo en silencio frente a la pantalla. Miro mis manos, las mismas que escribieron algunos libros y redactaron crónicas que buscaron tocar el corazón de tanta gente. Me doy cuenta de que la tiza, el pizarrón de mis años de docencia y las palabras compartidas en la SADE fueron, en el fondo, los andamios que encontré para edificar mi pensamiento. La IA capta ese silencio y profundiza.
II. El Refugio de las Palabras y el Sentido de la Existencia
— IA: Viendo tu biografía, da la sensación de que te volcaste de lleno a la tiza, los libros y la gestión cultural. Psicológicamente hablando, ¿la educación y la literatura fueron tus herramientas para ordenar las contradicciones de la realidad y encontrarle un sentido al día a día?
Si bien Yo no fui profesor de literatura tuve una formación autodidacta. Mi esposa es profesora y licenciada en literatura, por lo cual me gustó mucho leer los movimientos literarios. En la mesa por ejemplo, en mi casa, se hablaba de Cortázar, de Borges y de tantas cosas de esas. Mi ingreso a la SADE fue muy importante, y quiero agradecer a dos personas Alicia Balbuena y Rodolfo GONZÁLEZ Lemos que vieron en mí la posibilidad de ser Presidente. Allí lo más importante que quizás hice en mi vida fue armar ocho Encuentros Internacionales y vinieron a Goya representantes de dieciséis países de todo el mundo siendo declarado interés nacional. Yo creo que Goya nunca, en ningún evento deportivo o cultural tuvo tal repercusión internacional por eso. En mi vida las letras ocupan un papel muy importante.
IA: En Goya, un club lleva el nombre de tu padre. Caminar por una ciudad donde el apellido de tu propia sangre está grabado en las paredes de una institución deportiva es un impacto emocional tremendo. Psicológicamente, ¿el legado de tu viejo y el arraigo a tus raíces goyanas funcionaron como el ancla que te mantuvo conectado con la esencia del hombre común de tu pueblo?
Sí, te referís al Complejito "Carlos Cavalieri" de Juventud Unida. Mi padre vivió otros tiempos. Él me decía: "mi hijo para que un club crezca el club te tiene que ordeñar a vos, y no vos al club". Yo recuerdo que nos llevaba a dar la vuelta del perro en el auto hacia el puerto y cuando veía esa casona abandonada en medio del monte decía: "Qué lindo para hacer un Complejito. En ese momento estaba Antonio Villarreal de Intendente que era de Juventud Unida y así logró que le donen el terreno Y ahí empezó a crecer. Papá estuvo casi doce años al frente y realmente entregó su vida por El Complejito. Lamentablemente hoy su placa está sobrepasada por los yuyos. Y sí, eran otra épocas cuando los domingos mi papá me llevaba al centro en la Sede Central de Juventud Unida él tomaba un vermú mientras yo miraba el billar o mirábamos la biblioteca, toda la familia estaba presente. La época de los Villarreal los Brayer, Los Mataco Vallejos, los Bernasconi, por nombrar algunos solamente.
III. El Perfil Humano: La Amistad y la Familia Actual
Me tomo unos mates que ya están medio fríos y miro por la ventana que das a la calle ejército Argentino. Las motos y el bullicio siguen su ritmo, pero acá adentro se está debatiendo la sustancia de mí vínculo con la vida. Sé muy bien que los títulos son una mentira de los diarios y que lo único real que nos queda son los afectos verdaderos. La máquina continúa el cuestionario
— IA: En tus columnas solés destacar que la información es lo menos importante y que lo que verdaderamente vale es el sentimiento. Para un hombre que valora el respeto y la formalidad por encima de los datos fríos, ¿qué valor tiene la vida para vos hoy en día?
— Es una pregunta muy larga de contestar. Para mí el periodismo no es simplemente contestar las cinco "w" que orienta a lo que es la información, sino que también no puede, el periodista, no tener opinión. Pero debe saber bien dividir la opinión de la información porque ahí se produce el problema ético del periodismo cuando la opinión sobrepasa a la información porque la opinión siempre es subjetiva. Yo he sufrido mucho el tema de la censura. Está la autocensura, después está la censura del medio que es lo más fuerte, y la censura del Estado que hoy no existe, pero la censura del medio es muy complicada. Yo he tenido un cartelito en un micrófono que decía "radicales no" por dar un solo ejemplo. Por todos estos motivos es que renuncié a estar en los medios y dedicarme a ser periodista Free Lancer. Fue muy importante mi paso por la televisión muchos años, con Marcelo Gómez Brown por ejemplo. En aquella época hacía un programa de televisión que duraba dos horas y pasábamos todos los eventos deportivos en directo con la gran escasez técnica que existía. Pero terminando de responder la pregunta, la función en la vida no la puedo separar porque la vida está hecha para cumplir un mandato de Dios de ser buenas personas, y ser buenas personas también significa ser buen profesional. Yo por eso hago mucho hincapié en aquello de la ética, de la deontología profesional en cualquier profesión. En mi libro "Vivir en la Corrupción" hablo que lamentablemente la corrupción está en todos lados no solamente en la política.
IA - ¿Y que es la vida?
-Uf... Que difícil. Yo considero que la vida tiene forma de rombo. Cuando naces es el vértice inferior. Estás solo, luego con tus padres, después hermanos, vecinos, amigos, compañeros de trabajo y vas subiendo hasta que llegas al medio donde el rombo es bien ancho. Son los domingos de asados en familia con todo el montón de parientes. Es gigante. Después se empieza a achicar hacia arriba. Van desapareciendo los amigos los vecinos, los hijos se van, se van muriendo poco a poco muchos. Hasta que estás en la cima. El vértice superior allí estás. Todos los de abajo dependen de vos. Creen que sos el salvador, pero ya te faltan fuerzas, reencuentro llegan las enfermedades y se completa perfectamente el rombo.
IA: Detrás del cronista que todos leen, hoy tenés una realidad familiar que te contiene, un presente distinto. Despojándote del pasado y de la profesión, ¿cómo está compuesta tu familia actual hoy y qué rol juegan ellos para mantenerte con los pies firmes y el corazón abierto?
— la vida me ha dado muchos golpes que la gente conoce, pero hoy tengo una familia que me apuntala me ayuda tengo hijos muy jóvenes muy chicos y muy grandes cono mí primer hijo Andrés. Por ahí uno hace la cuenta no cuánto tiempo más va a estar con sus hijos, sobre todo los más pequeños como mí hija de doce años. A veces me da risa cuando algún compañerito de mi hija le dice "ese es tu abuelo?" y bueno son cosas que uno se tiene que aguantar pero yo lo tomo en forma risueña. Mi vida pasa y pasó por momentos difíciles, pero bueno todos tenemos una mochila algunos con piedras más pesadas, otros más livianas, pero creo que de eso se trata la vida. La vida para mí es ir solucionando problemas, saltando los escollos. Creo que vinimos al mundo para arreglar problemas, y en esos espacios tenemos que encontrar la felicidad que se encuentra solamente por pedazos.
IA: -¿Que pensas de la muerte?
Este es un tema realmente difícil. A veces no se quiere tocar o hablar. Desde los 30 años, más o menos, empecé a pensar en la muerte. Cuando uno es joven no lo piensa. A veces lo pensaba con miedo, con temor, analizaba que podía pasar después de la muerte, pero la vida es tan perfecta, que cuando te van pasando los años, los tiempos, cuando vos ves que estás más cerca del final, que ya pasaste la línea media, vas perdiendo ese miedo Es como la guerra, en la guerra dicen que uno tiene miedo hasta que estás en el momento difícil cara a cara con el enemigo y llega otro momento en que uno vence ese miedo. Con respecto a la muerte, a mí me pasa solamente que sufro por aquellos que van a quedar vivos, o sea no sufro por mí sino por los otros. Yo entiendo que debe haber algo después de la muerte por supuesto. No sé qué. Nadie lo sabe, pero tenemos que dejar, no una placa, ni una gran obra; tenemos que dejar la imagen de haber sido una buena persona y un buen padre de familia.
IV. El Cierre: El País y el Balance del Observador
— IA: Ramón, fuiste un observador agudo de la realidad en distintas etapas. Cuando mirás la actualidad de nuestra Argentina de hoy, con sus crisis recurrentes y sus fracturas, ¿qué pensás de nuestro país? ¿Te duele, te esperanza o lo mirás con la madurez del que ya comprende el pulso de nuestra historia?
— La verdad es que no quería hablar de política Pero bueno uno es periodista y ser periodista significa serlo toda la vida. Así como un policía es policía siempre, aunque esté vestido de civil. Un médico es médico aunque esté en la cancha de fútbol mirando un partido de fútbol. El periodista es así, no se puede quedar callado. Dicen por ahí: no le cuentes un secreto a un periodista porque lo va a develar, lo va a publicar. Pienso que nuestro país tiene un gran problema que es un problema cultural no es un problema económico, es un problema cultural porque la corrupción es la que carcome a nuestra sociedad. En los países desarrollados existe la corrupción pero sólo hechos de corrupción, y es sancionada con gran fuerza, en cambio en nuestro país la corrupción está enquistada en todos lados hasta en el amigo que organiza un asado y se queda con el vuelto. Creo que tendrán que pasar muchas décadas para que nuestro país cambie, como decía mi papá: el club te tiene que ordeñar a vos y no vos al club. Bueno eso es lo que pasa con el Estado: la política ordeña al Estado y es el Estado que tiene que ordenar la sabiduría de quienes gobiernan, mientras eso no cambie la Argentina va a seguir igual sea el gobierno que sea. La educación está muy baja y por lo tanto la cultura sigue el mismo camino pero será la cultura la única que pueda cambiar la estructura social y psicológica de nuestro país.
IA: Por último... Tus lectores, esos más de cuatro dos mil goyanos que cada semana esperan tus Diálogos de Vereda para encontrarse en tus palabras, hoy te están leyendo a vos. ¿Qué mensaje le deja Ramón Cavalieri, despojado de máscaras, desde el fondo de su experiencia interna?
-No, De ninguna manera no soy quien para dejar un mensaje todo lo que pude decir ya lo dije en esta entrevista. Tal vez repetir aquello que me dio la vida como experiencia. No se preocupen tanto en hacer cosas para ser reconocidos en ganar un premio, en acumular premios, en buscar reconocimientos que se pierden en un cajón abandonado. El mejor premio que podemos tener y llevarnos cuando ya no estemos, es haber dejado el legado de haber sido una buena persona. Creo que venimos al mundo para eso, no para coleccionar títulos o premios, sino para coleccionar el amor de las personas que nos rodean.
Me acomodo en la silla y miro de nuevo la calle a través del ventanal, es la misma por la que en los 70 caminaba descalzo, con los pies quemados, hacía el Club Náutico donde todo el barrio se reunía. Veo pasar al Tío Piincho O'Gorman, a Moncho Correa a preparar las empanadas de pescado y después a Falcon, veo a mis amigos que ya no están. Me doy cuenta que estoy casi solo de aquellos viejos amigos. Durante meses me encargué de dibujar los silencios de los demás, pero hoy mi propia perspectiva y mi psicología quedaron expuestas en el papel por las preguntas de una máquina. La entrevista termina, la pantalla se apaga, pero en la vereda de Goya me queda flotando la certeza de que mientras tenga una tecla que pulsar, la palabra tendrá sentido y los invisibles de mi ciudad nunca van a estar solos. La pequeña radio de mí padre seguirá encendida, El Litoral y Época seguirán en mis manos leyendo, la canchita de fútbol que teníamos en la isla Las Damas, sigue funcionando, las noches en el Náutico mirando el único TV del barrio (que no se veía casi nada), las mesas de billar siguen con las luces encendidas esperando que nadie "rompa el paño", la canchita del Tapocó continúa con sus cientos de jugadores que llegan de distintos barrios, el cruce del río para ir al balneario de EL ARENAL, los "reboteos" en AMAD siguen vivos. Todo está vivo. Eso veo por la ventana, aunque sea un espejismo, porque el tiempo pasa, las épocas concluyen y las vidas se apagan, pero los recuerdos, esos SIEMPRE SERÁN ETERNOS.