En el Ejecutivo aseguran que no está previsto admitir la solicitud de ATE para frenar la actividad desde el mediodía. La mesa chica del Gobierno verá el encuentro desde la Casa Rosada.

Javier Milei descarta declarar asueto administrativo por la semifinal del Mundial entre Argentina e Inglaterra. En Nación aseguran que no planean admitir la solicitud de ATE, que pidió un cese de tareas desde las 12 para toda la Administración Pública Nacional, organismos descentralizados, entes públicos, empresas y sociedades del Estado.
Sostienen que el pedido “no está previsto” dentro de la agenda oficial y que no habrá una disposición general para interrumpir la actividad estatal. En despachos oficiales remarcan que cada área podrá organizarse según sus necesidades, pero sin una decisión nacional que suspenda la prestación de servicios administrativos.
La Casa Rosada recibió el planteo formal de ATE, dirigido a Javier Milei y con copia al secretario de Trabajo, Julio Cordero. El gremio argumentó que el partido “supera el marco estrictamente deportivo” y pidió mantener guardias mínimas en sectores críticos para cubrir urgencias y emergencias.
En Balcarce 50 toman distancia del reclamo sindical y remarcan que los ministros verán el partido por su cuenta. Buscan evitar que la semifinal altere el funcionamiento administrativo del Estado, aunque reconocen que atravesará la jornada política por su carga simbólica y deportiva.
El Presidente seguirá el partido desde la Quinta de Olivos acompañado por Karina Milei. En su entorno insisten en que el jefe de Estado mantendrá el perfil bajo que viene sosteniendo durante el Mundial para evitar una lectura de utilización política de la Selección.
El Ejecutivo tendrá, sin embargo, parte de la mesa chica en la Casa Rosada. Santiago Caputo verá la semifinal en Balcarce 50 junto a la secretaria de Legal y Técnica, María Ibarzabal, y su mano derecha, Macarena Alifraco. No está confirmado si Diego Santilli también seguirá el partido desde la sede de Gobierno.
La Casa Rosada combina ese perfil bajo con un fuerte despliegue preventivo. El Ministerio de Seguridad reforzó el operativo en la zona de la embajada británica, con unos 300 efectivos de la Policía Federal, vallados, anillos de seguridad y custodia sobre tres objetivos sensibles: la sede diplomática del Reino Unido, la Embajada de Israel y el propio Ministerio de Seguridad.
En Balcarce 50 explican que la decisión responde al componente simbólico del cruce con Inglaterra, la memoria de Malvinas y la posibilidad de concentraciones espontáneas antes o después del partido. “Van a tomarse recaudos como si fuera un 2 de Abril”, expresan en Nación.
El Gobierno también monitoreará los eventuales festejos en el Obelisco y en otros puntos de alta circulación de la Ciudad. La coordinación será entre fuerzas porteñas y federales, con el objetivo de evitar incidentes, daños contra edificios públicos o situaciones de tensión frente a representaciones diplomáticas.
El Ejecutivo sigue además el operativo en Atlanta, donde se jugará la semifinal. La ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, informó que habrá 1600 agentes policiales y que la coordinación incluyó a la FIFA, el FBI, autoridades estadounidenses, fuerzas inglesas y delegados argentinos de seguridad.
La Casa Rosada también tomó nota de las restricciones para el ingreso al estadio. Las autoridades del evento no permitirán banderas, carteles, camisetas u otros elementos con mensajes políticos, raciales o provocativos, una categoría en la que Monteoliva incluyó las referencias a Malvinas. En Balcarce 50 reconocen que esas declaraciones no cayeron bien internamente. “Tenemos un problema”, admiten en despachos oficiales.
El Gobierno busca ahora evitar que la discusión por las banderas de Malvinas opaque el operativo de seguridad. Remarcan que la Argentina participa del esquema como delegación de coordinación y recomendación, pero que las reglas de ingreso al estadio son aplicadas por la organización y las autoridades locales.
En Balcarce 50 sostienen que todavía no hay avances en contactos concretos para un eventual recibimiento de la Selección si Argentina llega a la final o gana el Mundial. La definición, remarcan, quedará para después de que se resuelva lo deportivo, más allá de que Milei ya puso a disposición la Casa Rosada.
El Gobierno busca separar ese ofrecimiento de cualquier gesto de apropiación política. Milei dijo que, si el plantel acepta ir a la Casa Rosada, él no estará en la foto y hasta prometió vaciar la sede de funcionarios para que el festejo no tenga interferencia oficial.
El Ejecutivo entiende que el partido excede lo deportivo, pero eligió administrar el clima con cautela: sin asueto, sin actos oficiales vinculados al encuentro y con un operativo reforzado por la sensibilidad del cruce. La prioridad pública será la seguridad; la política, por ahora, quedará repartida entre Olivos, Balcarce 50 y los despachos de cada ministro.