La concreción de esta inversión millonaria en Santo Tomé pone de relieve el perfil de gestión institucional consolidado por el gobernador de Corrientes, Juan Pablo Valdés. El Gobierno provincial viene sosteniendo una política enfocada en ofrecer previsibilidad jurídica, desarrollo de infraestructura logística y estímulos fiscales para el sector privado.
En un territorio con un potencial forestal inagotable, la articulación entre el Municipio santotomeño y la Provincia funcionó como el imán definitivo para el grupo inversor. Originalmente, la firma proyectaba una planta de menor escala destinada al autoabastecimiento de su fábrica de colchones en Chaco; sin embargo, la receptividad institucional, las ventajas comparativas de la zona y el acompañamiento técnico estatal terminaron de transformar una iniciativa de nicho en un gigante exportador.
La coyuntura nacional
El alumbramiento de este gigante maderero coincide con un punto de inflexión macroeconómico bajo la administración nacional de Javier Milei. La política económica de la Casa Rosada, fuertemente orientada a la desregulación de los mercados, la simplificación del comercio exterior y la búsqueda de estabilidad monetaria, genera un marco propicio para proyectos de esta naturaleza, cuyo horizonte comercial está enfocado al 100 por ciento en la exportación hacia plazas competitivas como Brasil, Estados Unidos y Europa.
No obstante, el nuevo paradigma nacional también plantea desafíos de gestión. Ante el freno de los giros federales para infraestructura básica, la estrategia de Corrientes bajo el liderazgo de Valdés se apoya en blindar los esquemas de inversión privada y potenciar los recursos locales propios. De este modo, la planta de Zozzoli -en Santo Tomé- se convierte en un caso testigo de cómo el “Interior productivo” busca traccionar el desarrollo económico genuino, apoyándose en la tecnificación global y la estabilidad institucional regional.
diario El Libertador