En el Ejecutivo insisten con que el reclamo de soberanía forma parte de una estrategia que combina el fortalecimiento de las Fuerzas Armadas y vínculos con aliados extranjeros. “Vamos a recuperar las Islas antes de dejar la gestión”, repiten cerca de Javier Milei.

El Gobierno mantiene cautela frente a los trascendidos sobre una posible revisión de la posición de Estados Unidos en la disputa por las Islas Malvinas. En el Ejecutivo sostienen que no trabajan sobre filtraciones ni correos internos, pero admiten que el episodio vuelve a poner en primer plano la apuesta central de Javier Milei en política exterior: profundizar el alineamiento con Washington.
En el Ejecutivo insisten con que el reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas forma parte de una estrategia que combina fortalecimiento de las Fuerzas Armadas y vínculos con aliados internacionales. “Vamos a recuperar las Islas antes de dejar la gestión”, repiten cerca del jefe de Estado.
En el gabinete lo resumen con una frase: “Somos amigos de la gente correcta”. La reacción oficial se activó después de que Reuters informara que un correo interno del Pentágono evaluaba opciones para sancionar a aliados de la OTAN que no acompañaron las operaciones de Estados Unidos en la guerra contra Irán. Entre esas alternativas figuraba revisar el respaldo diplomático estadounidense a posesiones europeas, como las Islas Malvinas.
El Reino Unido respondió de inmediato y sostuvo que la soberanía “recae” en Londres y que el derecho de autodeterminación de los isleños es “primordial”. En la Casa Rosada le bajan el tono público al tema, pero lo leen como una señal del nuevo escenario geopolítico. “Queremos ser los aliados más importantes de la región”, expresan en Nación. Esa definición abarca la agenda económica y comercial, pero también las áreas de Defensa, Seguridad e Inteligencia.
La visita del subsecretario de Estado Thomas DiNanno al Centro Nacional Antiterrorismo fue leída en el Gobierno como parte de ese esquema de cooperación, con capacitación técnica, equipamiento e intercambio de inteligencia. El funcionario anticipó un aumento de recursos, especialistas, entrenamiento, software y capital humano de Estados Unidos hacia la Argentina.
El Ejecutivo también niega que la Casa Blanca haya pedido a la Argentina enviar unidades navales al estrecho de Ormuz. La versión había surgido en marzo por dichos de un dirigente cercano a Donald Trump, pero en Defensa aseguraron que “no hubo ningún contacto” para aportar buques y remarcaron que la Armada no cuenta con capacidad operativa para una misión de ese tipo.
El alineamiento con Estados Unidos tiene además una pata institucional pendiente. Milei firmó en enero la incorporación de la Argentina como miembro fundador del Consejo de la Paz, impulsado por Trump, y en febrero ratificó en Washington el compromiso. Sin embargo, en términos internos, el oficialismo todavía no completó el circuito legislativo para darle aprobación parlamentaria al instrumento.
En la Casa Rosada consideran que la sanción legislativa de los acuerdos con la Casa Blanca -como el comercial- abarcarán una gesto político hacia Washington. Cerca de Milei remarcan que el presidente “hace todo lo que pide Estados Unidos dentro de lo que está a su alcance”, pero aclaran que eso no implica comprometer recursos militares que la Argentina no tiene ni participar de operaciones sin respaldo legal.