El obispo de Goya, monseñor Adolfo Canecin, presidió la misa por los 90 años de la fundación de la parroquia Nuestra Señora del Carmen, en la localidad correntina de Sauce, en el extremo sur de la diócesis. La celebración fue el culmen de un triduo preparatorio vivido por la comunidad.

Al iniciar la celebración, Monseñor Canecín citó la canción "Presencia y Memoria" del recordado padre Julián Zini. Resaltando, la expresión "Qué linda es la gente que tiene memoria, porque seguramente también tiene esperanza".
El Obispo subrayó que esa misma esperanza fue el motor de estos 90 años de vida parroquial, y que hoy se convierte en la memoria agradecida que sostiene nuestro presente y nos impulsa con fuerza hacia el futuro.
En su homilía, centró su reflexión en el concepto de "corresponsabilidad", retomado del camino del Sínodo de la Sinodalidad y llamó a "recuperar las enseñanzas del Concilio Vaticano II para llevar adelante una nueva evangelización con protagonismo de todos los bautizados" dijo.
"Noventa años atrás, cuando nació esta parroquia, la eclesiología era distinta. A partir del Concilio Vaticano II en el que participó el primer obispo, Alberto Devoto, la Iglesia profundizó su comprensión del misterio de Cristo y de su misión evangelizadora" dijo.
En ese marco, el obispo Adolfo Canecín subrayó que "la Iglesia nació para evangelizar" y que la parroquia sigue siendo indispensable porque participa de esa misma misión.
Remarcó que "la parroquia es para todos, no para una élite", y que necesita una profunda conversión para integrar y evangelizar a todos los bautizados.
"El camino sinodal pone en práctica lo que el Concilio enseñó sobre la Iglesia como Misterio y Pueblo de Dios" dijo citando al documento final del sínodo.
Alentó a "la toma de decisiones en una corresponsabilidad diferenciada" e invitó a caminar juntos, porque la sinodalidad implica "la escucha, el diálogo, el discernimiento comunitario y la toma de decisiones en una corresponsabilidad diferenciada".
"La corresponsabilidad brota del bautismo, para transformar la parroquia y ponerla totalmente al servicio de la evangelización" profundizó el obispo.
"La corresponsabilidad es la participación activa de todos los bautizados en la misión de la Iglesia, según su vocación, en una comunidad que camina unida, discierne y evangeliza" fue la idea fuerza de su homilía.
Monseñor Canecin invitó a los fieles a leer y meditar el documento "Líneas Pastorales para la Nueva Evangelización" del Episcopado Argentino, señalando que la parroquia está llamada a ser "comunión de fe y comunidad orgánica de comunidades, familias y personas".
En esa línea, el obispo advirtió "muchas iniciativas no van a tener como punto de partida al obispo, al párroco o a la parroquia, no hay que esperar que todas las decisiones pasen por el párroco, eso es síntoma de inmadurez eclesial. Los laicos tienen que tomar la iniciativa" señaló y remarcó la importancia de superar los personalismos, recordando que el ministerio ordenado es un servicio, y considerar que "en las parroquias los laicos tienen un rol activo y corresponsable".
Alentó a ampliar la vida parroquial y llegar a los sectores más alejados y necesitados, multiplicación de capillas, centros de catequesis, mediante la creación de nuevas comunidades eclesiales de base y el impulso misionero, para que cada bautizado pueda vivir su vocación y crecer en santidad, en una Iglesia que camina unida y en salida.
"Al celebrar su presencia desde 1999, el Obispo agradeció el servicio de las Hermanas de la Misericordia de Verona en el departamento de Sauce, resaltando cómo su labor en la pastoral, la liturgia y la salud ha llevado el consuelo divino a los más necesitados a través del carisma y la entrega en cada pequeño acto diario."
Concelebraron con el obispo, el párroco José Ortiz, los sacerdotes de la región, entre ellos los presbíteros Adolfo Gutiérrez, Ramón Espinoza, Diego Alberto Villalba, Pedro Paulo Ojeda, Juan José Godoy y el párroco de la parroquia San José, de San José de Feliciano (Entre Ríos), presbítero Gustavo Olmo. –