La fortaleza del gobernador se concentra en el Gran Buenos Aires, especialmente en la Tercera Sección Electoral —La Matanza, Lomas de Zamora y Quilmes—, donde su gestión en educación y obra pública sostiene niveles de aprobación cercanos al 48%. En ese territorio, Milei acumula un diferencial negativo en la mayoría de los municipios, con una desaprobación de su gestión económica que supera el 55%, según se informó la Agencia Noticias Argentinas.
En cambio, el presidente conserva su caudal en el interior provincial, aunque registra un desgaste en el segundo cordón del conurbano, atribuido al impacto de las tarifas y el transporte.
Imágenes en tensión
Kicillof cosecha una imagen positiva provincial en torno al 45% y es percibido como un “escudo” frente a las políticas de ajuste nacional. Su imagen negativa está concentrada en votantes que no lo elegirían propuestas progresistas. Milei, por su parte, tiene en Buenos Aires una imagen positiva inferior a su promedio nacional, ubicada entre el 38% y el 39%, aunque conserva un núcleo duro del 35% que se mantiene estable pese al contexto económico.
Dos segmentos que en 2023 resultaron decisivos para el triunfo nacional de Milei muestran hoy signos de reconfiguración. El voto joven bonaerense exhibe fragmentación vinculada a la crisis en las universidades nacionales radicadas en la provincia, mientras que el voto jubilado se ha inclinado mayoritariamente hacia la oposición tras las reformas previsionales y el incremento en el costo de los medicamentos.
Si el ballotage fuera hoy en territorio bonaerense, Kicillof consolidaría a la provincia como el principal bastión opositor al gobierno nacional. La información corresponde al trabajo que hace cada mes la consultora Opinaia.
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