Hoy se cumple el cuarto aniversario de la toma de posesión del padre Andrés Solís en las parroquias Nuestra Señora de Fátima (Santa Lucía) y Santa Rosa de Lima (Gobernador Martínez). El obispo de Goya celebró el espíritu de comunión y cooperación misionera que hace posible esta labor pastoral.

Monseñor Adolfo Canecín, subrayó la importancia de la "hermandad entre las Iglesias que peregrinan en la arquidiócesis de Rosario y en la diócesis de Goya".
El obispo agradeció especialmente la generosidad de su par rosarino, monseñor Eduardo Martin, destacando que la presencia del padre Solís es una expresión concreta de solidaridad ante las necesidades pastorales de la región. "Queremos continuar con esta hermandad", remarcó el prelado, poniendo en valor el intercambio de clero como un signo de comunión eclesial.
Memoria agradecida
Por su parte, el padre Andrés Solís compartió una reflexión con sus comunidades parroquiales, centrada en la gratitud y el pedido de oración mutua.
"Dios me regala y me pide la misión de ser su párroco. Gracias a Él por llamarme y a la Virgen por siempre sostenerme", expresó el sacerdote, quien también agradeció a ambas diócesis por el camino recorrido.
Haciendo un balance de estos cuatro años en Villa Córdoba y Gobernador Martínez, el párroco invitó a los fieles a seguir profundizando los lazos de fraternidad: "Gracias a cada comunidad por ser familia en Cristo, con todo lo que eso conlleva: conocernos, aceptarnos y, sobre todo, amarnos como Jesús lo hizo. Ahí está la clave: 'Como Jesús'".
Con humildad, el padre Solís pidió perdón por sus limitaciones y alentó a la comunidad a continuar la marcha: "Sigamos caminando juntos el tiempo que Dios quiera. Rezo por ustedes y ustedes háganlo por mí".-