
El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, denunció una “campaña de calumnio, odio y guerra psicológica” ante la presión de Estados Unidos tras la captura de Nicolás Maduro.
En una inusual rueda de prensa, Díaz-Canel dijo que su gobierno se reunió para tratar el “desabastecimiento agudo de combustible” que afecta a la isla.
Cuba, sometida desde 1962 a un embargo estadounidense, dependía del petróleo de Venezuela. Pero ese país cesó sus envíos tras lo que en Cuba llaman “los sucesos del 3 de enero”.
“No hay estado fallido; lo que hay es un estado que ha tenido que enfrentar con mucha resistencia las máximas presiones para asfixiar la economía de la principal potencia del mundo, una potencia que tiene un basamento imperial y un propósito hegemónico de dominación”, dijo sobre la amenaza estadounidense.
La isla sufre apagones diarios y masivos por la escasez de combustible, además de una grave crisis económica y sanitaria derivada de una epidemia de chikunguña y la falta de todo tipo de productos de primera necesidad, y la ONU advirtió que Cuba puede sufrir un “colapso” humanitario si no recibe petróleo.
“Nacimos y vivimos bloqueados y bajo los signos de esa asfixia económica. Siempre hemos tenido carencias, siempre hemos tenido dificultades complejas, siempre hemos tenido que funcionar en medio de vicisitudes y de imposiciones y presiones que no se les impone a nadie en el mundo y menos de una manera tan prolongada”, dijo Díaz Canel sobre el bloqueo.
Y advirtió: “No soy idealista, sé que vamos a vivir tiempos difíciles”.