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Nacionales | 17/03/2017


El blanqueo de los regalos: Cristina no dejó rastros y las curiosidades que recibió Macri


El Gobierno Nacional creó un registro de obsequios y, por ley, todos deberían informar lo que recibieron; la ex presidente podría ser denunciada por la OA, ya que los presentes son patrimonio del Estado. Se hizo una solicitud al Secretario General de la Presidencia, Fernando de Andreis, para verificar su paradero. El funcionario respondió que no había registros de nada. Incluso se envió una segunda solicitud para confirmar esa información.



Cristina Kirchner podría sumar una nueva demanda penal. No por lavado de dinero, ni por integrar una asociación ilícita, ni por administración fraudulenta. Esta vez, los protagonistas serían los regalos que recibió durante su presidencia. Nadie sabe qué pasó con ellos.

Según pudo saber el diario LA NACION, la Oficina Anticorrupción (OA) intentó rastrear sin éxito en los últimos meses el destino de esos obsequios, que por ley deberían haber sido inventariados e incorporados automáticamente al patrimonio del Estado. Hasta se hizo una solicitud a la Secretaría General de la Presidencia, encabezada por Fernando de Andreis, para verificar su paradero. El funcionario respondió que no había registros de nada. Incluso se envió una segunda solicitud para confirmar esa información.
Se desconoce dónde están los numerosos regalos que la ex mandataria recibió por parte de presidentes, empresarios y hasta actores desde 2003, cuando era primera dama, hasta el fin de su segundo mandato, en 2015. Falta un pañuelo de seda obsequiado por el ex presidente de Francia Nicolás Sarkozy, en 2007, y otro por el Grupo Marsans; un collar y un par de aros de plata que le regaló, en 2008, el presidente de Bolivia, Evo Morales, y una computadora Macbook Air que le trajo el empresario mexicano Carlos Slim ese mismo año.

Además de libros -como la edición de lujo del Quijote que le obsequió el gobierno español-, tampoco figuran en los registros el gorro de piel que le regaló el ex mandatario ruso Dimitri Medvedev y dos joyas que le entregaron los actores de Hollywood Antonio Banderas y Melanie Griffith en una visita al país.
Según la ley 25.188, "los funcionarios públicos no podrán recibir regalos, obsequios o donaciones, sean de cosas, servicios o bienes, con motivo o en ocasión del desempeño de sus funciones". La ley fue sancionada en 1999, pero el artículo correspondiente a los obsequios fue recién reglamentado a fines del año pasado. En el decreto, firmado por el presidente Mauricio Macri , se exceptúa aquellos obsequios de cortesía o costumbre diplomática que tengan un valor menor a $ 4000. Todo lo demás debe quedar como propiedad del Estado y su destino final podría ser un museo, exposición o lo que se defina en cada caso.

Pero Cristina no es la única que habría actuado por fuera de la ley. La reglamentación del artículo también establecía la creación de un registro digital -que depende de la OA, a cargo de Laura Alonso- donde los funcionarios están obligados a cargar en detalle los obsequios que reciben. Esa plataforma ya fue creada, es de acceso público y el jueves último cumplió un mes online. Sin embargo, no hubo mucha actividad: hasta el momento sólo siete funcionarios cumplieron con la norma.
Solamente figuran Alonso; Macri; la canciller, Susana Malcorra ; el ministro de Educación, Esteban Bullrich ; otros dos funcionarios de la OA, y uno del ministerio de Modernización. Ni uno más.
Entre los regalos que recibió el Presidente, por ejemplo, hay una máscara de yaguareté de madera y una chomba con el logo de la "Asociación Todos Juntos por las Malvinas". Curiosamente hace un mes, poco antes del inicio del largo conflicto docente, también le obsequiaron el libro "El cambio empieza en el aula".
El ministro Bullrich cargó a la plataforma un plato de cerámica de la Pachamama que le obsequiaron en Volcán, Jujuy, el día que fue a inaugurar el inicio del ciclo lectivo junto al Presidente.
Malcorra, en tanto, registró un collar de piedras y un pañuelo de seda, entre otros obsequios.
Se tiene que registrar todo lo que se recibe. Todo. Hasta los potes de dulce de leche o la caja de golosinas que le regalaron a Alonso y que figuran en la plataforma.
Sin embargo, que se tenga que registrar absolutamente todo también despierta interrogantes, como ocurre con aquellos obsequios que a pesar de tener un valor mayor al $ 4000 conllevan un valor emocional. "En ese caso es difícil. Es un debate", dicen en el Gobierno.
Si se hubiera hecho así en los últimos años, Cristina también tendría que haber registrado al perro Simón, que fue un obsequio del hermano del ex presidente de Venezuela Hugo Chávez. Es más: si se respeta la ley a rajatabla, hoy el perro no debería estar en El Calafate, donde vive, sino en la Casa Rosada o la quinta de Olivos con Balcarce, la mascota de Macri. Por ahí los dos perros daban la sorpresa y se llevaban bien, no como sus dueños.   Hay otros ejemplos similares en el mundo. Cuando el ex primer ministro inglés David Cameron debió dejar la residencia de Downing 10 a Theresa May, el gato Larry, que vivía allí con el mandatario y su familia, se convirtió casi en una cuestión de Estado. El felino, que había sido adquirido para evitar una invasión de ratas, debió quedarse con una nueva dueña. 


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